“En medio de esta América Latina convulsionada veamos a Chile. Nuestro país es un verdadero oasis con una democracia estable. El país está creciendo”[1]. La reflexión corresponde al Presidente de Chile, Sebastián Piñera, el 8 de octubre recién pasado.

Cómo explicar entonces que solo dos semanas después de las declaraciones del Presidente, Chile vivió la manifestación más masiva… de su historia. Más de un millón de personas agrupadas la capital, otro millón en regiones, y varios miles de chilenos más manifestándose desde el extranjero. No, no se trata solo de un alza al transporte público. Es la precariedad del sistema en de salud, es el negocio de la educación, es la ignominia del sueldo mínimo. Son los impresentables actos de colusión (de las farmacias, de los proveedores del pollo y hasta del papel higiénico), de corrupción (de la clase política y de Carabineros de Chile), de represión policial al pueblo mapuche y de privatización de los servicios básicos como el agua, sumado a la impunidad e insólita respuesta de sus responsables… por más de treinta años desde que el país volviese a la democracia.

Esta es la respuesta del pueblo chileno al modelo neoliberal que le dejó la dictadura de Pinochet. Es el despertar del decimocuarto país más desigual del mundo[2] (en la misma línea que países como Suazilandia y Ruanda), donde el 1% más adinerado tiene el 26% de la riqueza nacional[3]. Es la reacción de la ciudadanía frente a un Presidente que declaró estados de emergencia y toques de queda argumentando que estábamos “en guerra”.

Lamentablemente, el descontento pacífico y transversal, se vio empañado por actos vandálicos de una minoría que responde a la violencia (con que el mismo sistema los ha tratado), con más violencia: quemando y saqueando instalaciones del transporte público, supermercados y hasta pequeños almacenes de barrio. Ante eso, el Gobierno mandó a los militares a las calles, dejando un saldo de 3 mil detenidos (350 de ellos menores de edad), y más de mil heridos en una semana. Desde entonces, se han presentado casi cien acciones judiciales por delitos atribuibles a agentes del Estado, incluidas cinco querellas por homicidio y 17 por violencia sexual[4].

El Presidente dice que escuchó al pueblo, pero el pueblo ya no le cree. Primero presentó un paquete de medidas sociales, que el 80% de la ciudadanía considera como insuficiente[5]. Luego cambió parte de su gabinete de ministros y prometió iniciar un proceso de diálogos ciudadanos (sin diseño, metodología, ni objetivo definido). El problema es que esa historia, el pueblo chileno ya la conoce. Durante el gobierno anterior (nominalmente de centro izquierda) cientos de miles de chilenas y chilenos participaron en cabildos y reuniones ciudadanas para conversar sobre el país que se soñaba. Hoy nadie recuerda qué se hizo con esa información.

El cambio que pide la ciudadanía es estructural. Ya no bastan las presuntas buenas intenciones. El pueblo clama (en su inmensa mayoría de manera pacífica) por justicia social. Ya no basta con ser escuchado. Se trata de ser entendido y, sobre todo, respetado.

Y es precisamente de esa injusticia social que se tiene que hacer cargo el gobierno de turno. Difícil tarea si se considera que quien gobierna posee el poder económico, político y hasta mediático del país, beneficiado por las mismas injusticias del sistema. Difícil, si la oposición política tuvo la oportunidad durante cinco gobiernos desde el retorno a la democracia de hacerse cargo de la inequidad, sin mayores resultados. Difícil, si no existe un líder único e identificable dentro del pueblo con quien dialogar, porque es el pueblo en su conjunto el que clama por “el derecho de vivir en paz”. Es precisamente esa dificultad, esa incertidumbre y esa novedad, lo que hacen de ésta, una oportunidad única. Una que nace desde la calle y, de momento, nadie sabe en qué terminará. A no desaprovecharla. A no claudicar.

Juan Pablo Winter

Coordinador de políticas públicas y participación

 

[1] https://www.eldesconcierto.cl/2019/10/08/pinera-asegura-que-nuestro-pais-es-un-verdadero-oasis-en-latinoamerica-con-una-democracia-estable/

[2] http://worldpopulationreview.com/countries/gini-coefficient-by-country/

[3] https://www.mega.cl/noticias/nacional/247341-desigualdad-en-chile-el-1-mas-adinerado-se-quedo-con-el-26-de-la-riqueza-del-pais.html

[4] https://www.cnnchile.com/pais/indh-informe-detenidos-heridos-desaparecidos-protestas_20191027/

[5] https://www.latercera.com/reportajes/noticia/rechazo-manejo-la-crisis-desploma-apoyo-pinera-al-14/879538/

Imagen obtenida de: https://cnnespanol.cnn.com/2019/10/24/5-cosas-24-de-octubre-nino-muerto-en-chile-oea-pide-segunda-vuelta-en-bolivia-entre-otros/

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