Venezuela después de la crisis: Una Oportunidad para la Re-construcción del Sector Educativo

No es ningún secreto que la situación del sector educativo en Venezuela se ha venido a menos. La data no abunda pero todos los estudios indican que cada vez más jóvenes venezolanos abandonan la escuela por la crisis sostenida en la que se encuentra el país, la infraestructura de las instituciones actuales se encuentra en declive, la cobertura del currículo educativo es cada vez menor y más influenciada por los intereses e ideología del régimen y los profesores calificados se marchan del país o no cuentan con sueldos que les permitan dictar clases eficientemente. En general, el sector educativo ha decaído, incluso, hasta el punto del colapso.

La situación es crítica y debe ser una de las prioridades de cualquier gobierno entrante atender a las necesidades del sector educativo. Sin embargo, entendiendo que serán ineludibles reformas fundamentales en este sector y se deberán buscar maneras de optimizar el sistema para garantizar el acceso, también se puede presentar una oportunidad única de reconstruir el sector con miras a los desafíos actuales y del futuro. La mayoría de los sistemas educativos en el mundo están basados en las necesidades que tenía la economía durante la revolución industrial, pero generar una reforma profunda en este sector no es cosa fácil. Quizás el contexto que se presenta en Venezuela podría abrir la puerta a ser mucho más eficientes en la modernización y abrir la puerta una estimulación más exitosa de la economía. A continuación planteo algunos factores que considero claves al momento de repensar el sistema educativo venezolano, una vez que haya un cambio:

  1. No caigamos en lo tradicional porque no estamos en una situación tradicional: Hay que ver la coyuntura como una oportunidad de “empezar de cero” para esto es fundamental no hacer lo mismo que sabemos que está fallando en todo el mundo. Hay que buscar diseñar un sistema educativo orientado a preparar a los jóvenes para entender el contexto actual y los desafíos que vendrán.
  2. La diversidad es una ventaja, no una desventaja: La mayoría de los sistemas educativos tradicionales vigentes están orientados a expandir las habilidades de tan solo un pequeño grupo de personalidades e intereses. Los jóvenes de hoy en día son sumamente diversos y esto es una clara ventaja que el sector educativo, en vez de suprimir, debe exaltar. El mundo actual también está lleno de diversidad por lo que la oferta educativa y manera de estructurar la educación debe ser igual.
  3. Salgamos de la rigidez y acojamos la flexibilidad: Como se puede observar en naciones como Alemania, Suiza y algunos países nórdicos, los sistemas educativos deben ser flexibles, con diferentes caminos pero interconectados. El mundo es cambiante y obliga a las personas a tomar decisiones claves desde temprano, el sistema educativo debe ser igual y ofrecer a los jóvenes la oportunidad de construir su currículo desde tempranas edades en base a sus intereses y personalidades. De igual manera, debe ofrecer distintas vías para llegar a un mismo cometido, un empleo decente, estable y en línea con el perfil de cada quien. Esto puede implicar, por ejemplo, más alternativas de educación técnica desde temprano, mayor acceso a opciones tecnológicas o culturales, entre otros.
  4. Más valen las habilidades blandas que las técnicas: Cada día vemos más reportes de que los empleadores valoran más las habilidades blandas (más difíciles de desarrollar en el empleo) que las técnicas (muchas veces desconectadas de las necesidades del mundo laboral). Hay que enseñarle a los jóvenes a “aprender a aprender”, es decir, prepararlos para un mundo flexible en el que constantemente deberán estar actualizando sus conocimientos y aptitudes. Más aún, a interrelacionarse, a formar opiniones propias, a analizar, a superarse y a desarrollar su propia personalidad e intereses.
  5. Dejemos de tenerle miedo a la tecnología y hagámosla parte de nuestras vidas: Hasta el momento los sistemas educativos en general se han tardado en introducir nuevas tecnologías, no se le da la oportunidad a los jóvenes de desarrollar habilidades tecnológicas útiles en el siglo XXI ni se hace uso de las tecnologías de educación disponibles. Utilizar herramientas de e-learning combinadas con clases presenciales, puede hacer más eficiente el aprendizaje y ofrecer alternativas a aquellos jóvenes que se les haga difícil seguir una clase al mismo ritmo que los demás o, inclusive, el asistir todos los días a la escuela. Más aún, estas tecnologías también pueden servir para estimular el feedback y la participación de los jóvenes, la continua mejora de los docentes y la participación de los padres.
  6. Mejoremos la comunicación entre el sector educativo y el laboral: No es sorpresa escuchar a los jóvenes decir que la escuela no los preparó para el trabajo o a los empleadores decir que no encuentran a los jóvenes con las habilidades que necesitan. El sistema educativo al ser más flexible también podrá acoger de manera más eficiente los requerimientos del mercado laboral y ofrecer a los jóvenes la posibilidad de prepararse mejor para esto. Una buena comunicación entre ambos sectores será clave para estimular la productividad de la economía venezolana.
  7. Reconozcamos a los maestros como lo que son, el motor de la economía: En muchos países de la región, incluyendo Venezuela, las carreras relacionadas a educación son las que menores retornos económicos reciben. Si no existe un claro incentivo para que las personas mejor preparadas se dediquen a capacitar a la generación venidera, ésta no podrá alcanzar su máximo potencial. Es indispensable darle el respeto y remuneración que se merecen a los docentes del futuro, ya que, ellos son quienes formarán a los próximos trabajadores, líderes y empresarios.

Hay profusa literatura e innumerables expertos que podrían ayudar a darle forma a estos puntos esenciales. Evidentemente, hay muchas otras variables a considerar y no será fácil contar con el capital necesario para desarrollar un sistema educativo innovador y de calidad mundial pero, si pensamos de manera creativa, estoy seguro que se podrán poner los cimientos para impulsar el desarrollo socio-económico de Venezuela desde el sector educativo.

Gustav Brauckmeyer – Coordinador de Educación, Empleo y Juventud

 

Referencias:

https://tbinternet.ohchr.org/Treaties/CESCR/Shared%20Documents/VEN/INT_CESCR_CSS_VEN_20406_S.pdf

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